diumenge, 28 d’agost de 2016

De tal palo...


El premio a la mejor trayectoria profesional lo ha recibido mi padre. Su prestigio es notable. Ama su trabajo pero su pertinaz entrega nos resta atención a mi madre y a mí.

Hoy, cosa inusual en él, me ha preguntado en qué curso estaba de carrera, le he contestado— en cuarto de primero.  Y con una palmadita en la espalda me ha sonreído.
No se entera. Ni si le registro su despacho o si le vacío los bolsillos del pantalón.
Lo que no se cómo reaccionará cuando le confiese, por escrito, que dejo mis estudios y me fugo con la del tanga rojo que encontré escondido en su cajón.
Con esa braguita ataré la nota para que resalte entre tanta carpeta amontonada que tiene sobre su mesa.



divendres, 26 d’agost de 2016

Desencuentros



DESENCUENTROS

Ella es mona y además graciosa, de cuerpo pequeño, boca grande y sonrisa amplia. La veo descolgarse con cuerdas por el hueco de la escalera, saltar hacia el portal y salir a pasear hasta perderse por las ramas en el parque.
Quedo admirado de su agilidad. Contrasta con mi corpulencia.
Dice que me ama tal como soy, con mi luenga nariz, mis orejas colgantes bajo las que se cobija cuando tiene frio, como si fueran un capisayo, y con mis ojos de largas pestañas de mirada triste.
Nos gusta contemplarnos, conversar, escuchar música étnica y ver fotos de la National Geographic que nos trasladan al espacio íntimo, común, de nuestros ancestros.
Ella me espulga con cariño y yo me dejo querer.
Un día le regalé un árbol para su terraza. Fue el verano con más emociones que recuerdo. Nunca antes la había visto tan feliz, tan activa, tan motivada.
Nos fuimos a vivir juntos.
Hemos sido felices hasta que la mella del estrago del tiempo se nos ha hecho profunda.

Ella descansaba en su rama y yo en el lodo del solárium. Indiferentes.
Habíamos discutido.
La miré y me volvió a chillar. Quise contestarle desafiante como Zeus con su tridente erguido, pero en vez de barritar, me brotó hacia adentro un silencio desgarrador. En esa contención alcé la trompa y mis colmillos, mis orejas levantaron un vendaval que la asustó. Sin tiempo de reacción se descolgó con las cuerdas por el hueco de la escalera, saltó hacia el portal y aquella vez sí, se salió por las ramas hasta perderse en el parque.

No me queda otra que retirarme a esperar el final.


dimecres, 24 d’agost de 2016

Contigo voy a escribir sobre esos...


Te vengo a buscar. Estás en el íntimo espacio donde la última vez, llena, te acomodé. Tomo tu cuerpo entre mis dedos, y te acerco al desierto albo, que esta tarde de lánguido verano, al volcar tristezas y odios, convertiré en oasis, cuando vacíe hasta la última gota mi sed de justicia.
Lo sé querida, mi ferocidad va a contrastar con la delicadeza de tu trazo, pero no temas, contigo voy a ser suave, tan solo una presión, la que tú sabes.  Suficiente para no lastimarte.
Empiezo a escribir.
No respondes.
Te doy mi aliento sobre la boca dorada que encabeza tu figura.
No respondes.
¿No habíamos quedado que ibas a ser cómplice en mi transparencia?
Te sacudo con cuidado para no emborronar mi cuaderno.
No respondes.
¿Acaso has captado que iba escribir sobre mi familia?


De la serie HECHOS DE DESECHO, que son las verdades que no callo

diumenge, 21 d’agost de 2016

Celos desde el más allá

— Doctora,  le aseguro que es él. Desde aquella mañana que le dio el infarto cuando me fugué con Yamam, regresa cada noche. Merodea imperceptible, pero siento su ráfaga al pasar por mi lado. Veo su silueta gigante en el techo del dormitorio al encender la luz. Me cambia el punto de página de la novela que me prohibió leer, la de la Pasión turca y no adelanto capitulo.
No entiendo por qué cada tarde, si no estoy cansada, tengo que echarme en el diván de su consulta.

diumenge, 14 d’agost de 2016

Venganza transgénica

Microrrelato publicado en el Diario SUR de Málaga el 14 de agosto de 2016

Ayer entramos en el cine con un paquete enorme de palomitas y refrescos. Como de costumbre nos sentamos en las butacas del fondo. Empezó la película con imágenes espectaculares de un incendio en unos campos dorados. Noté que las palomitas de mi paquete se inquietaban. Agitadas emitían un sonido al rozarse unas con otras. Mi marido me avisó que no hiciera tanto ruido al comer y el público de la sala, molesto, empezó a murmurar. De pronto, salí volando absorbida por el agujero de la ventana de proyección y la pantalla empezó a cubrirse de una granizada blanca.



dimarts, 9 d’agost de 2016

Fantasías seniles

Microrrelato publicado en Diario Sur de Málaga el día 7 de agosto de 2016


FANTASÍAS SENILES

Al poco tiempo de enviudar me fui a vivir a casa de mi hija. Mi nieto es el único que me escucha. Cada noche le cuento batallitas de guerra y le confieso en secreto mis aventuras amorosas con Encarna. Soy su héroe. Tiene ganas de conocer a su nueva abuela.

Mi hija me pregunta, pero el mal carácter que tiene agudiza mi amnesia.







dijous, 4 d’agost de 2016

Signos de una realidad

Observo fenómenos raros en mi estudio.
Dejo mis escritos impresos encima de la mesa y cuando regreso, los folios han desaparecido.
A veces los encuentro metidos en un cajón, sin recordar que fuera yo quien los hubiera dejado.
Cuando me pongo a leer, el ordenador en vez de quedar en reposo por no tener actividad, se apaga. Si de nuevo lo abro para reemprender la escritura, o tarda en abrirse un desespero o el teclado no responde o simplemente no se abre. Como si no quisiera saber nada de mí.
Si me pongo a leer en alto, el peluche que me regaló mi hija, que tengo frente a mi, se lleva las manos a la cabeza tapándose los oídos. Hace como mi marido cuando le recito mis versos y le pido opinión.

Creo que ha llegado el momento de reconocer que lo que escribo no interesa. No tiene calidad.
Si es que no me gusta ni a mí. Se que es difícil tratar de dar un soplo de vida al cuerpo virgen de un Din A4 en blanco y como dijo Hemingway: “La papelera es el primer mueble en el estudio de un escritor”,  por eso creo que ha llegado el momento de dedicarme a otras cosas.

¡Oh Dios! los muñecos de mis estantes están abandonando la habitación cargados de folios. Se llevan mis escritos. ¡Qué horror!
Bueno, ¿se los llevarán para tirarlos o para conservarlos?
He aquí una duda.



dimarts, 2 d’agost de 2016

La pesadilla de sus deudas

Harta de mantener tanto silencio no pudo esperar más.
Su grado de saturación había llegado a tal nivel que la situación estaba a punto de estallar. Hacía treinta años que soportaba las presiones, sin ninguna explicación.
No podía comprender la actitud de aquella familia.
Si sus hijos estaban bien situados, por qué razón permitían que sus padres estuvieran señalados en la lista de morosos.  La paga de la mujer, la del hijo banquero, la del otro con descapotable y la de su hija que dominaba la lengua aprendida en costosas estancias en Londres, no eran suficientes para saldar las deudas. Qué extraño.
Mientras tanto ella recibía cada día, a horas intempestivas disturbando su descanso, llamadas telefónicas preguntando por ellos. Pensó que si se trataba de reventar, que reventaran los responsables. Ella necesitaba recobrar la paz que le habían arrebatado. Su fallo había sido ser aval de buena fe, lo que le acarreó aguantar malos momentos por la incompetencia y la ineficacia y mucha desidia de las gestiones ajenas.
Cansada, a cada llamada empezó a responder proporcionando la información que le solicitaban. Un día daba el número del móvil, otro, del fijo, otro el de un hijo, otro, el del otro, que si su dirección, que si la otra y así hasta que por fin cesaron las llamadas.
Pero solo por una temporada. De nuevo aquel agosto volvieron a la carga con el acoso telefónico a todas horas.
Ella quiso salir con el arma preparada, esperarle frente a su casa, y dispararle el cargador en el pecho hasta verlo caer fulminado.

El forense diagnosticó paro cardiaco por infarto masivo de miocardio.
De qué manera tan fácil se hizo justicia. Pensó ella.


De la sección HECHOS DE DESECHO . Las verdades que no me callo.
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