dilluns, 30 de novembre de 2015

Pienso demasiado

Y pensé que al ausentarme me buscarías.
Y pensé que si te ofendí me lo dirías.
Y pensé que me querías.

Ni me extrañas,
ni me dices,
ni me quieres.

Tú sabrás.


dissabte, 28 de novembre de 2015

Un tizne en un papel



Letras fugaces.
Palabras merengues.
Olvido.
Ni rastro.
Ni bruma.
Ni futuro.
Ni espacio.
No ser nada.
Un pasar página.

Y pretendía conseguir la dicha
de querer ser imborrable.
¡Qué estupidez!

dimecres, 18 de novembre de 2015

Un secreto en la luna


Aparece la luna en el lago de mi recuerdo con destellos del crecer.
Aparece la luna en el lago de mi deseo con pasiones del ayer.
Aparece la luna en el lago de mi placer por un amor de mujer.
Aparece la luna en el lago de mi paz con tiento de poseer.
Aparece la luna en el lago de mi proyecto con afán de merecer.

Aparece la luna en el lago de dos seres con ansias de amanecer.

Aparece la luna en el lago de mi pelo
agrisado al recorrer
el camino de una vida
y perpetuar mi querer.

Y amanece…


dimecres, 11 de novembre de 2015

Busco inspiración

Me gusta garbear hasta la playa y ver el mar.
La mañana es nítida, acendrada por el viento que se ha llevado la neblina plúmbea de la polución, asidua en la atmósfera de mi ciudad.
Me acompaña siempre una moleskine de tapas negras. Es la cantera donde deposito las ideas que afloran durante mis paseos, y que guardo de retén para cuando mi mente se queda en blanco.
Escribo cada día, aún sin saber por dónde empezar.
Aprovecho el aire libre que abre mi mente y la convierte en una esponja.
Mi visión es como un travelling pausado que se detiene en un plano detalle donde registra las impresiones. Las anoto para que después, trabajando a solas en los silencios escogidos, se conviertan en palabras escritas sobre el Din A4.

Salgo de la estación del metro de la Barceloneta y enfilo el paseo Borbón— el nombre me sobra— bordeo el muelle del Port Vell desde el Palau del Mar y me adentro en el entramado de callejuelas para ver a la gente del barrio y a los personajes que le dan vida.

Veo una pareja entrada en años cogidos de la mano—el amor no tiene edad— Me adelantan unas jóvenes quemando calorías al compás de la música de sus auriculares, un muchacho que patina con destreza, dos chavales con su monopatín y sus gorras ladeadas y un grupo de turistas en bicicleta— Me gusta ir en bici—
Me coloco al lado de un abuelo que tira de la correa de su perro y le reprende, de una madre que fuma mientras arrastra el cochecito del niño— que feos son los cochecitos de hoy en día, — y vigila a su otro hijo que se le escapa tras un globo rojo.
Veo un hombre con pinta de drogata que revisa una por una las cabinas de teléfono por si alguien se ha olvidado alguna moneda. En un banco, un viejo dormita con su brik de vino barato. Por delante, veo venir a una joven distraída que tropieza conmigo porque va mirando al móvil. Es del gremio de la nueva especie, la de los que ríen solos, hablan solos, caminan solos, mirando el móvil, que están en el metro, en cualquier sala de espera, en las cafeterías, en todas partes, mirando el móvil. —Son una plaga—

He llegado a la playa.

Ante mi una pareja se besa con pasión. En la arena, dos mujeres sentadas frente a frente se miran inmersas en su melifluo mundo. Observo las hamacas del club náutico ocupadas con gente que toma el sol y detrás, erguida, la torre del funicular, la de San Sebastián, que me trae recuerdos.
Me siento frente al mar. Oigo las gaviotas a lo lejos y el murmullo de las olas. Con estas sensaciones me pongo a escribir, probablemente uno de tantos relatos que pasará desapercibido para acabar en una entrada de este blog.

Me siento afortunada.
Es que el mar de ideas es tan inmenso.

dilluns, 9 de novembre de 2015

Al fin, juntos

Segunda entrega de mi participación en el Concurso de microrrelatos del Calendario de Microcuentistas del mes de octubre, inspirado en el collage de Ari Chávez, con fotografía Iván Fernández.
Junto con el relato Vuelo sin retorno, inspirado en la misma ilustración.


Al fin, juntos

Corrimos hacia la rotonda al final del puente, para impedir que el pájaro de plumaje azul se lo llevara. Valentín se había citado con él y su decisión era irreversible.
Hacía poco que había perdido a su amigo. Desconsolado, lloraba a diario a los pies del hombre que albergaba en su tumba dos corazones y se fue con la soga al cuello ahogado por los silencios.
En el pueblo, los castigamos con desprecios e insultos. Cuando entendimos lo sublime de aquella relación, se nos hizo demasiado tarde.

diumenge, 8 de novembre de 2015

Vuelo sin retorno

Mi participación en el Concurso de microrrelatos del Calendario de Microcuentistas  del mes de octubre, inspirado en el collage de Ari Chávez, con fotografía Iván Fernández.





Vuelo sin retorno.

Al final del puente, en la glorieta del abismo, con mi tiempo agotado y mis alas envejecidas, solo me quedaba esperar al pájaro azul.
Su trino, cada vez más cercano, evidenciaba su llegada. Le vi libando el néctar de vida de otras flores. Lo portaba en su pico y bebí de él. Juntos surcamos los cielos de norte a sur.

dimecres, 4 de novembre de 2015

Cuidado con las castañas amargas.


A la fiesta de Halloween, tradición importada de Canadá, EE UU y Reino Unido (es por eso que no me gusta), el día de brujas, el 31 de octubre de este año, acudieron al teatro parental, de teloneros, unos personajes variopintos: los auténticos. Esos a los que no les hace falta vestir ningún disfraz especial, porque ya llevan la máscara de hipócritas que les identifica en la propia figura que lucen y en sus actitudes.
Seres pertenecientes a la secta ocultista que practican magia negra. Ocultistas, porque tapan sus vergüenzas de puertas adentro y negra es su magia porque con ella lanzan sus hechizos demoníacos de puertas afuera.
Ella, una bruja de pelo azabache, diente de oro y nariz verrugosa que con su voz de cazalla hace conjuros y tira el mal de ojo con palabras envenenadas. Y él, un demonio fracasado, que ni la cola le funciona en sus encuentros carnales, que ha pasado a ser objeto subordinado y se arrastra en sus propias miserias.
Calabazas es lo que se merecen. Las de la leyenda del irlandés Jack, de maldad extrema, que cuando murió no mereció descanso y su espíritu se vio obligado a vagar por el mundo, por los siglos de los siglos. Amén.

Menos mal que en casa con mis amigos, que son mi familia, me lo he pasado mejor que nunca con boniatos, panellets, castañas y mistela de elaboración artesanal. Es decir, he celebrado la castañada lejos de la pilonga amarga de esos malignos jalovines.

HECHOS DE DESECHO que son las verdades que no oculto

dilluns, 2 de novembre de 2015

Ampliar la colección




Me dirijo al exclusivo barrio de la Calle Mayor donde se encuentra la famosa sombrerería. 
Detrás de una vitrina veo el aparador que buscaba. Expuestos en lugar preferente están los modelos de antología como el canotier de Maurice, el homburg de Churchill, el chambergo de Indiana, el pill box rosa de Jacqueline, la pamela de la Hepburn, el salacot de Stanley, y demás sombreros originales catalogados. Me complace obsequiar al dueño con la gorra de Currito, “el mataor de los alberos”, testigo de encierros en fiestas taurinas.
 La montera, no ha de faltarle, que pronto será un ejemplar en extinción.

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