dilluns, 20 d’octubre de 2014

Mi ciudad imaginaria

Mi participación en la convocatoria de Esta noche te cuento, con el tema "Ciudad imaginaria".




Los que se atreven a los límites, el vacío, desiertos y tundras, acostumbran, para no ceder al vértigo de la nada, llevar ciudades mínimas en el bolsillo.
José Luis Zarate


HOJAS MUERTAS
Mi ciudad en otoño se parece a ti. Suspiro y desapareces.

LA CIUDAD DE LA LIBERTAD
Tal como la imaginé, con el misterio de su vuelo silencioso.

LA CIUDAD DEL ADIOS
Guarda tu sombra en el parque de los suspiros.

EN EL OCASO
En mi ciudad se tiñe el cielo de acuarelas doradas.

MERCADILLO
Compro ilusiones en los Encantes

VERDE, QUE TE QUIERO VERDE
...con aceras tapizadas de hierba.

LA CIUDAD DE LA TOLERANCIA
En sus calles se indultan las sinrazones.

NUEVA CONSTRUCCIÓN
Bajo sus cimientos se entierran los miedos de la incertidumbre.

LA CIUDAD DE LA DULZURA
Regala sonrisas envueltas en papel de celofán.

LA CIUDAD DE LOS ESPEJOS
Solo refleja sonrisas

SIN MIEDO
En mi ciudad vuelvo a oír la algarabía de mis hijos jugando en las plazas.

POR LA ALAMEDA
Hay una hilera de bancos de los que no te quitan el sueño.

SEGURIDAD
Sueño que en las tranquilas calles de mi ciudad, cada uno es dueño de lo suyo.

PISANDO EL CEMENTO
Edificios, aceras, calles y a pie, gente buena.

MODELOS DE FAMILIA
En mi ciudad cabemos todos.



Relatos finalistas en el concurso sobre "ciudades imaginarias" celebrado como actividad del Festival Ciudad Mínima
Enhorabuena a todos y mi agradecimiento por poder participar.
No te pierdas el video resumen

dissabte, 18 d’octubre de 2014

Gatillazo


Desde que he conocido a Elvira no me concentro. Estoy atrapado. Fallo como una escopeta de feria. Estoy enamorado. Torpe. Si me siento en un pajar me pincho con la aguja.
Me ha pedido hacer el amor sobre la alfombra. Dice que quiere sentir algo duro.
Esta vez todo irá bien. 
No tengo culata.

dijous, 16 d’octubre de 2014

Plagio del chiste de la obsesión

Cuando se sufre una obsesión que no deja vivir, que asedia (ese es el significado de la palabra en su etimología del latín), que ocupa y preocupa sin descanso. Lo que conviene es ir al psiquiatra.
El marido de mi hermana es lo que necesitaba.
Ella consultó a Beatriz, una experta psicóloga, amiga de la familia, que sabía desde hacía algún tiempo, que sus problemas iban afectando, no solo a su rutina normal, sino a sus actividades sociales y a sus relaciones de amistad.
Beatriz ya le adelantó que tenía un trastorno obsesivo compulsivo, irracional, que le creaba angustia.

El hombre en cuestión era empleado de una fabrica de conservas. 

Un día le confesó a su mujer su sufrimiento, porque se sentía poseído por una disparatada obsesión: introducir su pene en la cortadora de pepinos.
Su mujer le aconsejó consultar al medico pero él, retrógrado en su creencia, le respondía que los locos son los psiquiatras, que bueno, que ya se lo pensaría.

Pasaban los días, uno si y otro también e insistía, insistía, insistía con lo mismo. Su mujer harta de que no buscara solución le dijo:


- ¡Mételo pues en la cortadora de pepinos y no me molestes más!



Hoy el marido ha llegado cabizbajo, abatido, y con un color céreo en su rostro.
-¿Qué te ha pasado, querido? ¡Oh dime que no lo hiciste!.
-Lo hice, lo hice.
- ¡Oh no, por Dios! Gritó la mujer. ¿Y qué te han hecho?
- Me han despedido. Responde el marido.
- Pero… eh… y… la cortadora de pepinos, ¿te ha hecho daño?
- No, no. También a ella la han despedido.

dissabte, 11 d’octubre de 2014

Guinea, donde nací. (Reposición)

¡Ambolo! ¡Ekie!  ¡ Hola!
Eí djaa  ¿Cómo estás?

Elsa Lopez y Anna Jorba R en La Palma
Empiezo y termino este recorrido personal por Guinea con un poema de mi amiga Elsa Lopez:

Guinea era mi mundo

Mi infancia tiene nombres:
Rio Muni, Santa Isabel, Ekuko,
Ebibiyin, el bosque Fang, los pamues,
y el cuento de una boa que devoraba el cielo.
Mi mundo era una playa de arenas infinitas,
palmeras que se doblan hasta alcanzar la orilla
de un océano único sin horizonte alguno
y un niño de piel negra dormido sobre el tronco
sus bracillos colgando sobre el añil del agua.
Mi mundo era esa playa.
Los niños calabares desnudos en la espuma
y miles de cangrejos
brotando entre mis dedos como corales rojos
y una barca sin remos que avanza hacia nosotros
cargada con la pesca del sol y la alegría.
Guinea era mi mundo.
Un viejo paraíso poblado de serpientes,
tiburones azules, y hausas de colores
sentados a la puerta y al calor de mi madre.
Mi mundo era la selva y un elefante herido.
Un río y los cayucos
sorteando los cuerpos de hipopótamos grises.
Y quedarnos absortos oyendo los tambores
que anuncian nuestro paso camino de un poblado
donde aguardan los viejos y sus viejas historias
de bosques y elefantes que van hacia la muerte.
Oler los cafetales,
escuchar el estrépito enorme de los pájaros
y oír la algarabía de los pequeños monos
que brincan por los árboles.
Y ver cómo maduran la yuca y la malanga
y devorar el jugo de un coco entre las manos
y bailar un balele a ritmo de tambores
al compás de la selva y sus tristes aullidos.
Aquel era mi mundo, especial y distinto,
y no habrá ningún otro ni yo seré la misma. (Elsa Lopez)



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Mamá Aurora Ricart Raldiris
MIS PADRES
Mamá Aurora Ricart Raldiris




















Papá Francisco Jorba
Papá Francisco Jorba



















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Casa en Guinea de los Sres. Jorba
Al escribir una sabe dónde está el limite entre la realidad y la ficción. SENTIMIENTO HEREDADO es un relato que mezcla ambas cosas.

Recién casados mis padres partieron hacia Guinea. Sin teléfono, ni radio, ni prensa. Llegaron a la tierra del continente vecino para llenar sus vidas de experiencias. Embarcaron en el puerto de Barcelona, en el Domine, y haciendo escala en Valencia, navegaron a Cádiz, Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Monrovia, Lagos, Santa Isabel hasta llegar a Bata. Total veintisiete días de travesía.
Se establecieron en una de las primeras casas construidas con ladrillo, las habituales eran de barro y techo de nipa, a la que tuvieron el privilegio de adosarle un generador eléctrico.
Los nativos hechizados por el embrujo de la luz, en un ritual, bailaron toda la noche a ritmo del balele y al compás del tam-tam.
Mis padres escribieron su historia familiar, durante años en aquellas tierras, hasta mi nacimiento.
El paludismo y las deficiencias en mi crecimiento les obligó a regresar a la península.
Me enseñaron a querer a África.
A sentir hondo la tristeza de su abandono en el negro destino de su piel maltratada, curtida a base de desprecios.
Llevo años viajando a ese destino.
Presido una organización sanitaria que quiere sembrar el germen de la solidaridad en la mermada expectativa de vida de la infancia.
Junto con mi corazón llevo mi admiración por aquellos, como mis padres, que abrieron camino en la historia de África, colaborando, con todo lo que está a su alcance, en el bienestar de sus gentes.
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Nací en un parto sin problemas atendida por el ginecólogo Dr Bardají el 17 de Septiembre del año 1952 en Bata, Guinea Española, como se llamaba entonces, ya que a partir de su independencia, pasó a llamarse Guinea Ecuatorial.
Por aquella época se estaba construyendo el aeropuerto de Bata, cuyo director de obra fue el ingeniero aeronáutico catalán Ramón Tatay, que con su mujer Julia Huici estaban instalados en la capital, antes que se conocieran con mis padres. Entablaron una amistad que perdura hasta el día de hoy que tanto Julia como mi madre son las únicas supervivientes de aquel grupo y de aquella época.
Buque Domine de la C. Transmediterránea

*** a dia 25 de noviembre de 2016 recibo por correo un gesto amable del Sr Juan Manuel Grijalvo en forma de enlace a su blog (AQUÍ) y una foto del citado buque Domine ilustrado por el SR. Roberto Hernandez que publico a continuación:


El Domine. Acuarela de Roberto Hernandez

Antes de construir el aeropuerto, la única vía de traslado desde España a Guinea era la marítima y el buque "Domine" de la Compañía Transmediterránea es el que hacia el trayecto desde Cadiz a Bata, en una travesía que duraba 25 días, atracando en los puertos de Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Monrovia, Lagos, Santa Isabel de Fernando Poo y Bata.
Una vez terminadas las obras del aeropuerto,  el trayecto en avión, lo realizó la compañía de Aviación y Comercio (AVIACO). Trayecto de dos días parando cada cuatro horas para repostar.


Mi abuelo, obsequió a mi madre con un viaje desde Barcelona para acompañar a su novio (mi padre), hasta Cadiz. Desde allí mi padre viajó a Guinea, de avanzadilla, antes de casarse, para poner a punto su trabajo y la futura casa que los acogería.
Mi abuelo y mi madre prosiguieron viaje por Marruecos, Casablanca Tanger, et


Al cabo de un par de años mi padre regresó Barcelona para casarse y tras el viaje de novios, a Palma de Mallorca, que era el lugar preferente de destino en aquella época, se fueron a vivir a Bata.

Mis padres el día de la boda
Mis padres el día de la boda























Papá en el Hotel Mediterráneo
de Palma de Mallorca



Los papás recién casados en el Hotel Mediterráneo
de Palma de Mallorca


















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Viaje a Guinea 
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Casa en Guinea de los Sres. Jorba
De los preparativos de la vivienda de mis padres, una casa de nueva construcción, se encargó mi padre. La construcción fue a cargo de S. Barnils, que en España poseía una fábrica de ladrillos y el que años después, sería alcalde del pueblo catalán de Sant Cugat.
La casa estaba situada a unos 2 Km de Bata y a muy pocos metros de la costa, tanto es así, que hubo que levantar un muro de contención, para evitar que en días tormenta,  las aguas agitadas llegaran a los pies de la casa.
Amplia, luminosa, decorada con gusto por mi madre, incluso con muebles diseñados por ella.
Construida en terrenos poblados de guineanos de la tribu "combe".

Al llegar a la noche la fuente de luz eran los quinqués o lámparas de bosque. No había cableado eléctrico, pero mi padre se encargó de instalar un generador para suministrarla. El primer día de su funcionamiento, a los indígenas les pareció cosa de magia y refiere mi madre que estuvieron sin parar  toda la noche, convulsionados al compás del  "tam tam".
Tampoco tenía en principio agua corriente, lo que resulta curioso, dice mi madre, con el amplio baño que se construyó para no hacerlo servir nunca.
Se ideó el ingenioso y sencillo sistema para bañarse, el agua venía de un deposito y el grifo era una cadena de la que se tiraba.

Mama frente a su casa en Guinea
Mamá frente a su casa en Guinea con el perro Bugui




















Mi cuna
Anna Jorba Ricart
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A partir de aquí son muchas las historias narradas de manera entusiasta cuando vivía mi padre y recordadas durante muchos años por mi madre. Aún le pregunto. 
Ella, que ha tenido una portentosa memoria, tras la circunstancia accidental de hace tres meses, se ha visto muy mermada, pero revive recuerdos de sus grandes amistades los Lopez, los Castro, los Tatay, los Zapatero, los Chicharro, los Carmona, etc. recuerdos de vida con su cara y su cruz.





No habían condiciones para vivir, pero ahí estuvieron y formaron una familia, con Bugui el pastor alemán fiel, que vivió una increíble historia para volver al lado de sus amos, atravesando el bosque, ríos y muchos kilómetros y  llegar extenuado.
No se separó más de mis padres, hasta que los nativos lo envenenaron y murió.

Bugui nuestro perro en Guinea















Y muchos temas para escribir historias:

La fauna gigante y las flores sin olor.
Los caminos que se abrían con machetes cada semana, porque la vegetación era tan frondosa y crecía tan rápido, que volvían a taparse.
El clima tropical con calor sofocante y un grado de humedad relativa del aire muy elevado, del 80% al 100%. 
Tormentas de mucho ruido y descarga eléctrica.

Empleados de servicio  nativos. Generalmente de tribus diferentes combes, pamues, fang, bubis, hausas, etc.
La rivalidad entre ellos  hacía que se vigilasen unos a otros en sus posibles tropelías. El cocinero y el marmitón, el cazador, el pescador, el lavandero que preparaba el almidón y realizaba los trabajos de plancha, el chofer y el "boy", hombre de confianza, el único que entraba en el interior de la casa.
Se comían alimentos traídos de España o los de producción local como la yuca, el cacao, el café, el palmito,los plátanos miniatura, papaya, cocos, piña, dátiles, gallina guineana, carne de antílope.



Las nativas llevaban bellas telas estampadas en sus "clotes".

Lo relata Elsa Lopez en su articulo, "Elogio de la piratería" cuando llegaban los comerciantes, hausas principalmente:

"Enfrente de la casa donde vivíamos extendían sus mantas de colores y en ellas colocaban cabezas de marfil, colmillos afilados, bolsos de cuero, zapatos de serpiente y collares y platos de bronce. Era una fiesta en casa..."




En la revuelta del país por la independencia, en el año 1967, estábamos en la Península. Guinea sufrió a partir de entonces una historia negra, negra. Quemaron todos los archivos de registro de los que nacimos allí. Lo saquearon todo. Se instauró la dictadura, pero... eso es otra historia.

A mi me seguirá fascinando todo lo referente a Guinea. Y os confieso que queda pendiente un viaje a esas tierras.
¿Tal vez con Elsa? ¿Quién sabe?


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UN CORAZÓN DE ÁFRICA


La intervención fue más complicada de lo previsto y delicado el postoperatorio. Superado por la fortaleza de la joven y la suerte de contar con los medios necesarios en el Centro Medico La Paz de Bata, para hacer frente a situaciones de extrema gravedad.
Han pasado los años y Nsué luce espléndida en nuestro aniversario. Piel brillante, ojos almendrados, iluminada por un haz de luz especial que brota de su interior. Su negrura contrasta con los vivos colores del clothe con el que hoy se ha vestido. Rojo, amarillo, azul turquesa, estampados que reflejan esos mismos colores con que África cautiva. Cuando contemplé el amanecer desde Monte Alén, tapizado de verde, deslizándose la niebla por sus laderas y en Malabo la belleza de Nsué, empecé a forjar mi futuro en esta tierra. Mis padres, recién casados, viajaron desde Barcelona para trabajar en Bata. Aquí nací y aquí, años después, sigo embrujado por su belleza. Al filo de la muerte, tuve en mis manos el corazón de Nsué. Hoy late enamorado abrazando a nuestro hijo. En su mesilla, junto a las flores, le regalo un poema de Elsa Lopez. Al unísono, con su exquisita palabra, declaramos el amor por esta tierra:


 Mi mundo era una playa de arenas infinitas, 
palmeras que se doblan hasta alcanzar la orilla 
de un océano único sin horizonte alguno 
y un niño de piel negra dormido sobre el tronco 
sus bracillos colgando sobre el añil del agua.


*** En otra entrada de mi blog Música y Cultura, encontrareis múltiples enlaces para conocer mejor esta tierra  GUINEA ECUATORIAL DONDE NACÍ PARTE I


 Fotos propiedad de Anna Jorba Ricart excepto la del relato anterior. Fragmento del poema de Elsa Lopez: Guinea era mi mundo.

divendres, 10 d’octubre de 2014

Tonterias de mi casa: Conquistando espacios



Mi mujer está disgustada porque voy adueñándome poco a poco del espacio. 
En la cama porque soy como un elefante, como diría el título de cuentos de Elsa Bornemann. 
En el baño porque monté para adelgazarme un gimnasio, con mancuernas de diferentes pesos, bandas elásticas, una divertida Bosu de caucho y una bicicleta estática. 
En el armario porque me cuesta deshacerme de la ropa mientras no cambie de talla. En la librería porque los estantes están repletos de mis adquisiciones literarias y más ahora, que muchos de mis amigos microrrelatistas están publicando: Maria Paz, Susana, Cecilia, Jone Miren, Mar, Jesús, Humberto, Lola, Miguel Ángel, Paz, los Pedro, Araceli, Beatriz, etc.

Mi estudio estaba en una habitación encarada a un patio interior al lado de las escaleras, siempre iluminado con luz artificial. Acabé siendo el vigía de los vecinos que no usan el ascensor. Me cansé y decidí trasladarlo a un lugar más alegre de la casa.
Una mañana retiré unos cuantos muebles de una estancia situada frente al ventanal que da al jardín y ahora vigilo el níspero, el naranjo, los mirlos y... alguna terraza interesante, en fin, que me he acomodado en un ambiente que incrementa mi inspiración. Pero...

- ¡Ernesto, nos hemos quedado sin comedor!.
- Tienes razón Julia.
- Pues ya ves, querido, tengo razón y un dilema. La escritura será tu alimento, pero a los invitados a comer no sé dónde meterlos.

dissabte, 4 d’octubre de 2014

Plagio del chiste de uno de tantos matrimonios




Ernesto me ha confidenciado que sospecha que su mujer le es infiel. Que no le extrañaría nada que tuviera un amorío, porque su actitud indiferente, apunta a que así sea. Llevan años de convivencia y sufren las consecuencias del desgaste que la rutina ejerce sobre ellos. A él también le pasa.  Sabe que, como dice Sabina, los hombres engañan más que las mujeres, pero ellas lo hacen mejor.
Me explica que cuando suena el teléfono, su mujer siempre se apresura a cogerlo. Que estando los dos en la cama, él, intentando conciliar el sueño, y ella, leyendo como siempre, hasta la madrugada, hubo una llamada y me detalla la conversación:
-¿Diga?
-No, no, se ha confundido.
-Llame usted a la Comandancia de Marina. Si, si a la Comandancia de Marina.
-No, no sé cuál es su número, pero vendrá en la guía, digo yo.

-No, no es molestia, no estaba dormida.
-No, no se preocupe.
-Adiós, adiós, que tenga buena noche también.

Ernesto con curiosidad le pregunto quién era y ella le contestó que era uno que se había equivocado, que preguntaba si había moros en la costa.

Y es que, digo yo,  hay cosas tan evidentes. Es inútil volver sobre lo que ha sido y ya no es.

Si te apetece seguir con esta sección del blog, para leer otros plagios, entra en este enlace: PLAGIO DEL CHISTE
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