dissabte, 14 d’octubre de 2017

Mi galeria de Arte

"La publicidad es el arte de convencer a la gente para que gaste el dinero que no tiene en cosas que no necesita". (Will Rogers)

Podría ser que esta máxima me desmontara la idea de presentaros una propaganda de los artículos que en la actualidad vendo. Pero no, no me desmonta nada. Si vendo bien, y si no, ya venderé cuando sea, (hay algún anticuario que va al acecho detrás mío), pero no, no me interesa caer en sus redes. Quiero hacerlo como a mi me gusta.
Las cosas tienen un precio, pero también un valor, porque tienen arte, creatividad, oficio, belleza,  y detrás de muchas de ellas, hay esfuerzos de los artesanos, de los artistas que las crearon. Por eso no me interesan, hoy por hoy, los anticuarios que tienen solo el interés mercantil descarado de ganar.

Y no todo en la vida son intereses. No todo es el precio que se acepta del mejor postor. Hay personas altruistas, las hay que valoran la belleza, hay quien ocupa su tiempo en el coleccionismo y hay muchos que simplemente tienen curiosidad; también hay pocos con posibilidad de comprar, y menos si se trata de antigüedades,  que no son de primera necesidad. De acuerdo. Pero eso no me priva de compartir lo que creo que puede ser interesante de ver para muchos.
Son artículos que formaron parte de mi familia, artículos que adquirí en otras épocas, y que ahora voy a vender.
Si entre las prisas de tu vida encuentras unos minutos para relajarte, ven a contemplar lo que te ofrezco. Seguro que hay algo que te guste. Sea como fuere, os lanzo la presentación.
(Publicidad)










VEN A VER LO QUE VENDO 

annajorba@telefonica.net

dimecres, 11 d’octubre de 2017

Encuentro con mis recuerdos

Dentro de cinco días, hará cinco meses que se fue, y viéndola en la foto en el quinto mes de embarazo, me desborda la nostalgia.
Acabo de integrarme en un grupo de Facebook : "Somos una familia guineana",  y buscando alguna foto para compartir, he encontrado esta diapositiva de mi madre en Bata (Guinea). 
Nací en el año 1952, así que, el tiempo que ha pasado es mucho. Y su recuerdo lo llevo muy adentro,  tanto como ella me llevaba a mi en su estado. Y se la ve feliz.


De Joan Manel Serrat "Soneto a mamá"

No es que no vuelva, porque me he olvidado
de tu olor a tomillo y a cocina.
De lejos, dicen que se ve más claro,
que no es igual quién anda y quién camina.

Y supe que el amor tiene ojos verdes,
que cuatro palos tiene la baraja,
que nunca vuelve aquello que se pierde
y la marea sube y luego baja.

Supe que lo sencillo no es lo necio,
que no hay que confundir valor y precio,
y un manjar puede ser cualquier bocado

si el horizonte es luz y el rumbo un beso,
No es que no vuelva porque me he olvidado:
es que perdí el camino de regreso,

Mamá...




Del grupo de mis padres en Guinea, no queda nadie.  Los Tatay, Los Zapatero, Los Carmona,  Los López,  y tantos otros. Quedamos sus hijos con los recuerdos. Seguro que estarán de tertulia, donde sea,  recordando bellas y a veces no tan bellas historias de su vida, y de la amistad que les acompaño siempre. La experiencia de Guinea a mis padres les marcó mucho,  y a mi me enseñaron a quererla.



Bata (Guinea)



dimecres, 4 d’octubre de 2017

Derechos y obligaciones


Relato seleccionado en el Concurso de Microrrelatos de Abogados del mes de Octubre. Publicado en la web de Abogacía Española.
Si queréis emitir un voto a favor podeis entrar en dicha Web de Abogacía AQUÍ.
Solo se precisa estar registrado.



Por ser del género femenino para un misógino autoritario en mi fracturada familia, tuve que hacer frente, sola, como hija cuidadora, a todas las necesidades.
Bien es verdad que ello no me representó ningún problema, sino al contrario, me reconfortaba tener la oportunidad de demostrar el cariño y el agradecimiento hacia el ser que me había dado la vida. Hasta su fallecimiento.

Después, intentar conciliar las diferencias en los temas de herencia, me hubiera sido muy difícil de no ser por la mediación de mi abogada. Mi interlocutora para salvar la barrera de la incomunicación. Fue el escudo tras el que protegerme del despotismo familiar a la hora de repartir los bienes.
Defendió dentro de la estricta legalidad lo establecido en un testamento. Todo se repartió a partes iguales. Bueno, todo, menos las obligaciones, que para eso ya no había remedio.


Palabras obligadas a incluir: género, iguales, conciliar, barrera, oportunidad
Foto de internet.

dimarts, 3 d’octubre de 2017

dissabte, 16 de setembre de 2017

Nuestra última canción

Hoy hace cuatro meses.
No te olvido

Era muy consciente de la gravedad de mi madre.
Supe que era el final. Aquella tarde me quedé sola con ella unos instantes, y... la atmosfera se volvió mágica.
A mi madre siempre le gustó que le cantara, de hecho cada semana lo hacía, no solo a ella, sino a todas las compañeras de residencia. Ella me pedía canciones concretas: Amores, de Mari Trini, Paraules d'amor, La Guitarra, y otras tantas de Serrat; le cantaba rancheras, canciones infantiles...
Era una terapia para ellos y para mi, una satisfacción.
Me quedé sola con ella.
Muy postrada, sin abrir los ojos, sin responder a nada, me acerqué a su cara, le arreglé el cabello, (llevar el pelo bien era su pasión), la acaricié y me puse a cantar.
No dí crédito a su reacción. Sonrió. Era evidente que me oía. Canté emocionada, susurrandole al oido.
Le pregunté si le gustaba,  y con voz imperceptible me respondió que sí. Le pregunté si quería que le cantara en catalán o en castellano,  y me contestó rotunda: ¡castellano!
Instantes de magia. Un regalo.
Puse el móvil a grabar y la tengo cantando conmigo. Inmortalizada, tanto en el video como en mi corazón. Aquellas fueron sus últimas palabras, sus últimos gestos, su última respuesta de estar viva.
Aquella tarde me despedí.
Lo que hubo necesitado en los últimos años, duros, difíciles, tristes, con dedicación exclusiva, se lo dí. En vida, como se demuestran las cosas.
Murió al dia siguiente.
Siento paz.
Allí donde estés, sigue cuidando de mi. 
Gracias, mamá.

NUESTRA ÚLTIMA CANCIÓN

Cada dia navego mar adentro. El vaivén de mi barca acuna el desconsuelo de tu ausencia. A las aguas les susurro las mismas palabras hechas canción, que dediqué a tus oídos en las horas previas a tu adiós. Aquel canto de amor fue un regalo mutuo que nos dimos, que no voy a olvidar. Único e irrepetible. El hilo tenue de tu voz que armonizó con la mía, hecha llanto, para quedarse por siempre en mi alma que es dónde te llevo.
Yo sé mamá que es una atrevida quimera querer que me escuches, pero a quién le voy a cantar sino al mar, al cielo, al aire, que es donde tú estás.







Os dejo mi enlace a Facebook:

dissabte, 9 de setembre de 2017

Una caracola con historia. Una caracola de modelo (microrrelato finalista en Wonderland)

Y hete aquí una caracola con historia...

Óleo de Enric C ricart
Naturaleza muerta con caracola de mar
Museo Balaguer de Villanueva y Geltrú
Hace años, muchos años, fue cobijo de algún "tritón del Mediterráneo". Un ser vivo marino que habitaba en aguas templadas.

Sirvió de modelo al pintor Enric C. Ricart en sus lienzos llamados "Naturaleza muerta", cuando aún
persistían las tendencias artísticas del realismo, antes de iniciarse la evolución en la vorágine de vanguardia hacia la abstracción total y lo no figurativo.

Reposó silenciosa, custodiando nostalgias, en una vitrina del salón de la casa de mi madre.
Aquel mueble acristalado protector de objetos frágiles y valiosos.

Óleo de Enric C Ricart
Bodegón del periquito
Colección particular.
Barcelona
De allí la rescaté porque la quise para mí. La preferí antes que escoger algún objeto de plata, alguna escultura, o cualquier cerámica o vajilla de gran valor.

Así puedo escuchar, siempre que lo necesite, el murmullo del mar que guarda en su interior y me regala cada vez que me la acerco a mis oídos.
Ella es generosa.
Óleo de Enric c Ricart
Naturaleza muerta de pajarita roja
Colección particular
Amplifica el sonido fluctuante de las olas, musitando a la vez, o al menos a mi me lo parece, el dulce bisbiseo de las voces de mis seres queridos ausentes.

Y como no podía ser de otra forma, le quiero dedicar un texto, un microrrelato que como ella, en lo pequeño se hace grande, en lo sencillo, tierna, y en la esencia de "naturaleza muerta", inmortal.


UNA CARACOLA DE MODELO (Microrrelato)

Ella posa inmóvil.
Pone al descubierto las formas redondeadas de su cuerpo, los recovecos misteriosos de genuinos murmullos, los repliegues de su piel.
Mientras, el pintor observa sus rasgos para captar con maestría la hechura de su pose.
Ella puede sentirse la Friné ante Praxíteles o Margarita Luti ante Rafael o Josefa Tudó ante Goya, porque es musa, divinidad inspiradora, observada en detalle por ojos que conciben la realidad diversa y múltiple para plasmar en sus lienzos.
Dicen de ella que es "naturaleza muerta" de un bodegón, sin embargo, llena de cromatismo y de luz, ha quedado inmortalizada para siempre.

Y ves por dónde que este microrrelato ha resultado FINALISTA en esta primera semana del concurso de Wonderland, conducido por Rosa Gil y Jordi Muñoz, director de la Escuela de escritores del Ateneu de Barcelona.
Comparto cartel con un abanico de excelentes autores:
el GANADOR con "Adaptación al sistema"de Gabriel Pérez, Deshielo de Pilar Alejos, Regalo de despedida de Manuel Menéndez, entre iguales de Mikel Aboitiz y En busca del crepusculo de Pablo Núñez.

En este enlace los podrás leer todos: Wonderland Rne



Actividad en Facebook


dimarts, 1 d’agost de 2017

En Vilanova están de Festa Major

Foto, captura de pantalla de google maps
Mi madre era oriunda de Villanueva y La Geltrú, un pueblo del Mediterráneo, en la Costa del Garraf muy cerca de Barcelona.
Desde hacía unos años, en verano, pasábamos juntas unos días de descanso. Así veía a su familia, se bañaba en la playa de su juventud, y a pesar de que encontraba todo muy cambiado, "a peor", según decía, evocaba sus recuerdos y me transmitía su estimación.
La que yo siento también por Vilanova.
He vuelto a ir.
He caminado por el Paseo de Ribas Rojas, me he alojado en el mismo hotel, frente a la Torre Blava, he paseado por delante de la casa de la playa, la de los arcos, donde conoció a mi padre, por frente de la casa de su abuela, en Las Ramblas, donde actualmente en su lugar hay un Centro de Atención Sanitaria, he caminado cerca de la Casa del Amparo, el asilo, he recordado a Rosa Illa, a Rosa Margarit, las tatas que siempre me nombraba, la Masia Cabanyes, La Masien Samà...

En esta ocasión, con ella, mi madre, en el corazón, que es desde donde ahora nos hablamos.

En Vilanova estos días están de Fiesta Mayor y quiero compartir las imágenes del Auca de la Festa Major del año 1919, con sus cuarenta y ocho grabados, creada por Enric C Ricart, el padrino de mi madre, impulsor de que la fiesta se reestableciera allá por los años cuarenta.

Para ver con detalle el Auca de La festa Major ir a este enlace a mi otro blog:



diumenge, 16 de juliol de 2017

No estando tú, la materia no es nada.

Hoy hace dos meses.
No te olvido.

Ya todo ha terminado.
Desalojaron tu casa.
Ahora en ella habita el silencio, el vacío, porque yo sé que no estando tú, la materia no es nada.

Algunos muebles han acabado como un desecho en la calle, donde va a parar lo que no sirve, donde han de estar los trastos viejos que estorban. Lejos.
Y los otros, los que dicen que tienen más valor, sillerías isabelinas, espejos y lámparas centenarios, objetos de plata, obras de arte, vajillas antiguas… cualquier dia me los encontraré en el mercadillo de los Encantes, en la tienda del anticuario que se los ha llevado, a cambio de nada, “por hacernos un favor”.


Pero yo sé que no estando tú, esa materia no es nada.

En tu casa el tiempo se paró cuando dejaste el sofá color malva, la mesa camilla de faldas estampadas, el butacón con el almohadón hundido, al lado del teléfono, donde esperabas mi llamada cada tarde, en los jabones de lavanda que perfumaban tu ropa.
El tiempo se paró en tu dormitorio, donde sentirías muchas veces la soledad y el vacío añejo en el lado derecho de tu cama.
Se paró el tiempo en la libreta que dejaste con el punto de página que te bordé en tela de seda y bajo la funda de las gafas que ya no te servían para tus ojos cansados. Se quedó el tiempo quieto en los objetos más simples que sobrevivirán aún después de haberte ido para siempre, como el vaso de agua sobre la mesa que tal vez calmara tu sed en un último sorbo o las migas del pan que aquel día te alimentó.

Pero yo sé que no estando tú, esa materia no es nada.

Durante mucho tiempo conservé todo tal como tú lo dejaste.
Iba a tu casa, recogía el correo, sentía el olor de tus cosas,  y mi mirada se detenía en la caja de metal dorado de tu abuela con su nombre grabado: Aurora; en la máquina de coser con la que confeccionaste tantos sueños y tan poco reconocidos. Mi mirada se detenía en el mantel de encaje desencajado, regalo de una amiga que se fue antes que tú, y sobre tu tocador, veía las pulseras centelleantes y las perlas, el signo de tu coquetería que has mantenido hasta el final.
Miraba los espejos que se jubilaron con tu ausencia, porque ya no reflejaron nunca más tu silueta. Y los vestidos en tus armarios, tus zapatos, todas tus pertenencias que mantenías en delicado orden...
Ellos y yo, cuántas veces hemos llorado tu ausencia al intuir que no regresarías.

Pero yo sé que no estando tú, esa materia no es nada.

Tu casa está vacía.
Las paredes desnudas, tatuadas por los contornos de los cuadros como sombras de su existencia.
Todo inerte como tantas imágenes de fotos que llenaron tu vitrina, de aquellos que decían quererte y nunca lo demostraron cuando eras ya viejita.
Las bombillas penden de un hilo desarropadas sin el cobijo de sus mamparas. El salón en penumbra, como siempre, porque tus ojos de delicada mirada, no toleraban la luz exterior porque hacia aumentar tu ceguera.
Ante esas paredes huecas te llamo sabiendo que el eco de mi voz, reverberando en las  estancias vacías, llegará a donde tú estés.

Me asomo a la terraza por última vez y veo a la gente transitando ajena a la tristeza que me embarga, igual de ajenos que aquellos que necesitabas cerca en la soledad de tu vejez,  y solo te mostraron indiferencia y desapego.



Y ahora, mamá, tengo un montón de cosas que me has dejado en el lote de lo que llaman herencia. Demasiadas. Me reconforta el transistor que te ronroneaba por las noches al acostarte, las muñequitas antiguas de gorritos estampados y pompas de jabón en la bañera, el jarrón de tu abuela que quisiste tener contigo hasta el final, … eso que yo sé que no estando tú, es materia y no es nada, pero tengo, y me reconforta todavía más, un espacio profundo donde guardo tu mirada, tu sonrisa, tus recuerdos, tus ganas de verme, tus últimas caricias, el eco de tu voz cantando conmigo en las últimas horas del adiós, ese espacio profundo se llama corazón. En él guardo lo que nos hemos regalado en vida.

Eso que yo sé que no es materia y lo es todo.


De la única gestión que yo no me encargué.  Estaba tan triste, tan agotada, tan estresada con los temas de herencia que no fui capaz de luchar por unos muebles, pero...como de antemano ya supuse, a la venta en mercadillo de Los Encantes, he encontrado este mueble de casa de mi madre que, junto con otros muchos de valor, se llevó el anticuario (Sr. Miquel LLopis de Barcelona)  por 0 euros, bueno, a cambio del trabajo de desalojar el piso.
El mueblecito en cuestión  lo tienen a 300 euros. Así ya comprendo cómo muchos se ganan a la vida.








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